En sus 36 años de carrera policial, el fallecido general José Alejandro Bernales Ramírez se forjó una fama que trasunta
humanidad, amor a su trabajo y lealtad a la doctrina institucional. Spartaco Salas, general en retiro que fue su amigo y compañero de promoción, lo recuerda preocupado por la estabilidad de las familias de sus subordinados y lo define como Católico ferviente y componedor de matrimonios.
Así era en la vida diaria el primer jefe de la policía uniformada que muere en acto de servicio. Hombre de una sola palabra, que decía las cosas por su nombre.Apenas asumió como general director les ordenó a sus hombres que se sumaran a la comunidad, que abrieran las comisarías, mantuvieran sus celulares conectados las 24 horas y desecharan el fantasma de la intolerancia.
Por eso no resultó extraño que la última gala de aniversario institucional incluyera la actuación del grupo Inti Illimani ante miles de carabineros, en el Arena Santiago.
Duro a la hora de defender de las críticas revanchistas a sus hombres, tampoco le tembló la mano para sancionar las faltas a la
disciplina en las filas. Su temple y coherencia le hicieron no sólo ganarse el respeto de las autoridades, sino de la gente común.
Devoto de la Virgen del Carmen, era, sin duda, el jefe policial más carismático desde el retorno a la democracia y el líder natural de la institución pública mejor evaluada por los chilenos.
CARRERA
José Bernales nació el 29 de enero de 1949 en Santiago y apenas tuvo la mayoría de edad, postuló a Carabineros. Ingresó a la Escuela el 16 de marzo de 1970 y egresó el 16 de enero de 1972, como subteniente. De inmediato lo asignaron a la Séptima Comisaría de Valparaíso, después a la Tercera Comisaría Norte de esa ciudad y luego al Grupo de Formación de Carabineros de Los Andes.
El 16 de septiembre de 1973, ascendió a teniente, y siguió prestando servicios en Los Andes hasta que lo trasladaron a la Tercera Comisaría de esa ciudad, desde donde regresó al Grupo de Formación, para luego ser destinado a la 31a Comisaría de Carreteras.
En 1975 se casó con la empresaria hotelera Teresa Bianchini Frost, también fallecida en el accidente de ayer, y tuvo tres hijos: Alejandro Javier, Cristián Antonio y Francisco Tomás. En su brillante carrera profesional, el general José Bernales dejó huellas en la 29a Comisaría de Fuerzas Especiales y más tarde en la Dirección de Inteligencia de Carabineros. Con las tres estrellas de capitán se lució en la Subdirección General de Carabineros, tras lo cual se integró como alumno a la Academia de Ciencias Policiales.
El 1 de diciembre de 1988 ascendió a mayor, grado que ostentó hasta el 1 de abril de 1993, tiempo en que comenzó a lucirse en los servicios especializados de la Inteligencia Policial. Ascendió a teniente coronel el 2 de abril de 1993 y asumió como subdirector académico de la Academia de Ciencias Policiales, luego como subdirector de la Escuela de Suboficiales y finalmente como director de ese plantel.
En 1997 fue ascendido a coronel y en octubre de 1998 fue designado como director de la Escuela de Carabineros.

El 2 de noviembre de 1999 le fueron impuestas las presillas de general y quedó a cargo de la Séptima Zona de Carabineros del Maule. Posteriormente asumió la jefatura de la IX Zona de Carabineros Araucanía. En esta región consolidó sus dotes para negociar y potenciar el trabajo preventivo, además de mantener la política de control de la zona de conflicto mapuche.
Su ascenso a general inspector, el 2 de diciembre de 2003, lo puso al frente de la Dirección Nacional de Inteligencia de Carabineros, donde se mantuvo hasta que el Presidente Ricardo Lagos lo eligió como máxima autoridad institucional.
Nuestras condolencias a la gran Familia de Carabineros de Chile, la cual siempre que lo hemos requerido en nuestro sector parroquial, nos ha brindado las facilidades y cuidados durante el desarrollo de las diversas procesiones y actividades comunitarias.
Que la vida de José Bernales Ramirez, cristiano comprometido e inserto en la sociedad como “levadura que hace fermentar la masa”, sea ejemplo a seguir en el cumplimiento de nuestras respectivas labores y servicios a Dios y al mundo.
(Fuente: Prensa Nacional y www.vicariasur.cl)



